Una reliquia es un
resto de alguien amado que se conserva con especial cariño. Tiene un gran poder
evocador pero, cuando se trata de restos de santos, la reliquia reviste unas
características diferentes y recibe culto de dulía o veneración considerando
que nos acerca a la persona de quien procede.
La Colegiata tiene
un fascinante relicario en El Museo-tesoro, una pieza única y extraordinaria,
comúnmente llamada “Ajedrez de Carlomagno”. En su momento ya publicamos una a una todas las placas esmaltadas con un pequeño análisis. Hoy traemos a colación el contenido de las oquedades, cubiertas con cristales de cuarzo y textiles: las reliquias. Hoy en día conocemos más detalles de esta singular obra gracias al estudio de su restauración en 1998 y el reciente trabajo de la Dra. Anne Leturque.
Esta obra capital,
fue realizada en Montpellier, a mitad del s. XIV, en uno de los talleres de esa
ciudad que se destacaron por ejecutar esmaltes translúcidos sobre plata labrada
en bajo relieve. Un finísimo trabajo tal vez encargado por la propia Colegiata;
pero aquí no vamos a hablar del continente sino del contenido, ya que este
llamado “Ajedrez” es, en realidad, un increíble relicario concebido para
exponer una innumerable cantidad de reliquias alternando con la doctrina
expuesta en los esmaltes. En total 63 casillas. No, no sirvió para jugar y
tampoco perteneció a Carlomagno.
La alternancia de reliquias y esmaltes de la parte central
La Edad Media no
se puede concebir sin el culto de las reliquias, estas permitían al pueblo
devoto el contacto con lo sagrado. Para su digna exposición pública, se crearon
obras con los mejores materiales que trabajaron los mejores orfebres. Hoy
sabemos que desde su origen sirvió para contener reliquias pero, en el
manuscrito de Huarte escrito hacia 1600, se relaciona con el prior D. Francisco
de Navarra, que habría colocado en el s. XVI las reliquias dispersas que tenía
la Colegiata en un tablero de ajedrez más antiguo.
La pieza es un
rectángulo de madera de nogal, cubierta con una lámina de plata parcialmente
dorada, donde se han abierto 32 cajetines en alternancia, a modo de damero, con
31 placas esmaltadas sobre la plata labrada que representan una auténtica
catequesis. En las oquedades de los cajetines se colocaron las reliquias, actualmente
cubiertas con un galón tejido con hilo de oro, seguramente del s. XIX, y una cartela escrita en latín que nos
detalla la totalidad del contenido. Cada cajetín a su vez está cubierto con un
cristal de cuarzo tallado con los bordes biselados, sujeto con cintillos de
plata dorada que tienen un gran deterioro. Durante su restauración en el
Instituto de Patrimonio Histórico en 1998, se pudieron deslizar los cristales
que estaban junto al marco, lo que permitió desplegar completamente los
contenidos, encontrando algunas sorpresas, pero no se autorizó la apertura de
los demás pues, a causa del mencionado deterioro, sería fácil que alguno se
rompiera. Está claro que en pasados siglos se abrieron en más de una ocasión.
![]() |
| Radiografía |
A través de un radiografía pudo tenerse una aproximación del resto de contenido mostrando que
hay una gran variedad de soportes: bolsitas, ampollas, matraces, paquetes, vasos,
…… dependiendo de si son sólidas o líquidas. La Iglesia prohibió el troceo de
los cuerpos de los santos al menudeo y autorizó que pudiera considerarse
reliquia los aceites de las lamparillas o el agua bendita de los lugares donde
estaban enterrados.
Es muy posible que
siempre estuvieran casi todas cubiertas, ya que la mayor parte de los cajetines
o tecas, llegan a contener en una bolsa varios paquetitos diminutos envueltos
en una muy deteriorada seda roja, con un cordelito atado a una mini cartela de
pergamino identificando cada reliquia de manera individual. Únicamente el
“Lignum Crucis” está visible, entendemos que centrando toda la pieza y su
interpretación. Seguramente es la reliquia que siempre estuvo a la vista.
![]() |
| Lignum Crucis |
![]() |
| Aceites de Crisanto y Dario |
A pesar de haber
sido abiertas las tecas en otras ocasiones, el orden tiene la suficiente lógica
como para pensar que mantienen la distribución original y como ya hemos
mencionado, en cada oquedad puede haber varias diferentes siendo su origen
ignorado. En cualquier caso son tan variadas que, fuera cual fuera el origen de
quienes peregrinaban, siempre podían encontrar al contemplarlo, una reliquia
con especial sentido y cercanía.
Las reliquias de
la fila superior tienen que ver con la vida y muerte de Jesús y se articulan en
torno al “Lignum Crucis” de buen tamaño que se encuentra en el centro de la
línea.
En la segunda fila
las reliquias son de los Apóstoles y primeros seguidores de Jesús. Las tres
siguientes filas presentan primero reliquias de santos con dignidades
eclesiásticas y debajo de mártires de siglos posteriores. Las dos filas de más
abajo se reservan para santas mujeres.
Veámoslas una por
una, “leyendo” la pieza de nuestra izquierda a derecha y de arriba abajo
teniendo en cuenta que las identificaciones, tanto en las cartelas interiores
como en las exteriores están en latín y no son del todo legibles. Emplea mucho
la denominación de beato/beata en lugar de santo/santa.
Fila 1- En la 1ª
casilla hay cuatro paquetillos que contienen una partícula de denario, pan de
la Santa Cena y pan de la multiplicación. La 2ª contiene un trozo del Santo
Sepulcro y una maderita de un árbol plantado por Jesús para dar sombra a su
madre. La 3ª es el Lignum Crucis. La 4ª es una preciosa vasija de cristal de
cuarzo con sangre de Cristo. La 5ª contiene leche de la Virgen y huesos de Sta.
Ana.
![]() |
| Sangre de Cristo |
Fila 2- La 1ª teca
contiene huesos de los Apóstoles Pedro, Andrés, Bartolomé y Bernabé. La 2ª
huesos del apóstol Tomás, beato Cristóforo (Cristóbal) y san Víctor. La 3ª del beato
Esteban. La 4ª de los beatos Lorenzo y Exuperio
Fila 3- La 1ª un
dedo y huesos del beato Blas, mártir y obispo. La 2ª de los beatos Vicente y
Lorenzo. La 3ª huesos, cabellos y ¿? del beato Juan Bautista. La 4ª de santo
Tomás de Canterbury, arzobispo. La 5ª de los niños Sidrac, Missac y Abdenago.
Fila 4- La 1ª del
beato Sebastián. La 2ª huesos de los mártires Tebeos (legión tebana). La 3ª de
los beatos Genesio y Poncio. La 4ª de Felicísimo y Agapito.
Fila 5- La 1ª de
Crisanto y Darío(en artística ampolla de plata nielada). La 2ª de los beatos
Crisógono e Hipólito. La 3ª de los beatos Prompto y Jacinto. La 4ª del beato
Gregorio, Papa y del beato Martín. La 5ª del beato Nicolás y su aceite (en
recipiente de vidrio taponado con ¿cera?).
Fila 6ª- la 1ª de
la beata Catalina y su aceite (recipiente globoso). La 2ª de los brazos de las
beatas Cecilia y Lucía. La 3ª del vestido y sepulcro de la beata María
Magdalena y sus cabellos. La 4ª del brazo de San Antonio ermitaño y de san
Albino, obispo.
![]() |
| Inumerables mártires de Zaragoza, etc |
Fila 7ª- la 1ª de
santa Marina y santa Petronila. la 2ª de las santas Emerenciana, Constancia, Balbina,
Sabina, Úrsula, Dorotea y las 11.000 vírgenes. La 3ª de las beatas Ágnes,
Artemia, Felicitas y sus 7 hijos y de la beata Práxedes. La 4ª costilla de la
beata Ágata, virgen y mártir. La 5ª de los Innumerables Mártires de Zaragoza, del
beato Domingo, del beato Quirico, arzobispo y otros santos y santas. (Todo ello
envuelto en un interesante tejido hispano-musulmán del s. XIII).
Una posible
lectura completa del Ajedrez es una invitación a la esperanza aunque para ello
tenemos que analizar también las placas esmaltadas: A través del culto de las
reliquias, la intercesión de los santos, la mediación de María y creyendo en
las verdades que fueron anunciadas por los profetas y reyes del Antiguo
Testamento (borde superior), reveladas a los Apóstoles, (bordes laterales) y de
lo que dieron testimonio los mártires con su muerte (borde inferior), se hace
realidad la Redención implícita en la muerte de Cristo, representada por el
“Lignum Crucis” y los ángeles portadores de los instrumentos de la pasión que
rodean al Cristo resucitado situado en el centro. Todo ello nos recuerda la
promesa de la vida eterna sin amenazas infernales ni demonios. El resultado es
muy liberador.







Comentarios
Publicar un comentario