El Museo-Tesoro de la Real Colegiata contiene una colección de objetos que, si bien no es muy numerosa, tiene una extraordinaria riqueza y calidad.
Una de las últimas piezas que ha entrado a formar parte de la exposición es un cáliz, con número de inventario 00344A, que se encontraba en el depósito del museo, el llamado “Tesoro viejo” que algunas personas habrán conocido, pues fue el antecedente del museo actual hasta 1982. El Tesoro, un auténtico gabinete de curiosidades y maravillas, podía visitarse después de pagar entrada a Prudencio, q.e.p.d.
El pasado 2019, nuestro prior D. Bibiano tuvo la idea de celebrar la misa del 8 de septiembre, día de la Virgen, con ese cáliz. Lllevaba más de un siglo sin ser utilizado. Que sepamos solo se empleó cuando fue entregado por la Diputación Foral con gran ceremonia, el día 5 de mayo de 1914.
El cáliz es de oro y plata dorada y en su base polilobulada, por el interior, presenta un texto grabado que dice: LA DIPUTACIÓN DE NAVARRA A LA REAL COLEGIATA DE RONCESVALLES 1912 RECUERDO DEL VII CENTENARIO DE LA BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA. Por el exterior de la base tiene tres preciosos esmaltes saobre fondo azul claro que representan a S. Francisco Javier, S. Fermín y el escudo de Navarra con las cadenas y la esmeralda.
El 24 de abril de 1914 el Diputado Provincial, D. Francisco Martinez, se puso en contacto con la Colegiata solicitando una fecha para la solemne entrega de un cáliz de oro con el que se quería agradecer al Cabildo de la Colegiata la suntuosidad y esplendidez con la que el Cabildo celebró el centenario de la batalla de las Navas de Tolosa en 1912.
La verdad es que la Colegiata se volcó en los actos de celebración ya que, habiéndose recuperado la gran escultura del rey Sancho el Fuerte, se hizo coincidir el centenario de la batalla con la traslación de los restos de rey y su esposa al nuevo mausoleo en la sala capitular y su posterior inauguración.
El Cabildo colaboró con la junta organizadora de los actos con todos los medios disponibles. La fastuosa ceremonia, realizada el 12 de julio de 1912, duró 4 horas y contó con la participación de multitud de autoridades civiles y eclesiásticas del momento. Como ese acto no es el motivo de este artículo, omitiré detalles, pero debió impresionar muy favorablemente a la Diputación Foral que, en agradecimiento encargó el cáliz.
Se acordó que la fecha fuera el 5 de mayo, día en que se celebra la Conversión de S. Agustín, con una ceremónia de bendición de la capilla de S. Agustín a las 8:30 de la mañana y misa posterior oficiando el Sr. Obispo D. José López Mendoza y García utilizando el nuevo cáliz.
A las 8 de la mañana del día señalado, llegaron los diputados forales D. Francisco Martinez, D. Joaquín Beunza y D. Pedro Uranga para hacer entrega del cáliz en un precioso estuche forrado de terciopelo purpura,con su patena, salvilla y cucharilla, siendo prior D. José Urrutia y Beraiz.
Por cierto, para poder oficiar en la sala capitular, hubo de moverse la lauda sepulcral de prior Garcia Joanes de Viguria del siglo XIV, retirándola 1 metro del altar como manda la Iglesia.
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